Claves
- Los investigadores han identificado restos de al menos 16 individuos, la mayoría niños menores de seis años
La Sierra de Atapuerca vuelve a protagonizar un descubrimiento de relevancia internacional. Un equipo de investigadores ha identificado en la Galería del Sílex la primera necrópolis infantil del periodo calcolítico documentada hasta la fecha, un hallazgo que aporta nuevas evidencias sobre las prácticas funerarias de las comunidades que habitaron la Península Ibérica hace entre 4.500 y 5.000 años.
La investigación, liderada por la Cátedra de Otoacústica Evolutiva y Paleoantropología de HM Hospitales y la Universidad de Alcalá, con la participación de la Universidad de Burgos y la Universidad de León, ha permitido localizar restos humanos pertenecientes mayoritariamente a niños de entre cero y seis años.
Los expertos han documentado un mínimo de 16 individuos en la cavidad. De ellos, once corresponden a menores de seis años, tres a niños de entre siete y nueve años y únicamente dos a adultos. Esta distribución convierte el enclave en un caso excepcional dentro de la arqueología europea y refuerza la hipótesis de que los más pequeños recibían un tratamiento funerario específico y diferenciado.
Hasta ahora, la escasez de restos infantiles en los yacimientos del Calcolítico había llevado a los investigadores a plantear la posibilidad de que los niños fueran enterrados en espacios distintos a los utilizados por los adultos. Sin embargo, esa teoría carecía de pruebas concluyentes. El descubrimiento realizado en Atapuerca proporciona ahora la primera evidencia directa de esa práctica.
«Este hallazgo nos proporciona, por primera vez, una evidencia directa de que los individuos infantiles recibían un tratamiento funerario diferenciado durante el Calcolítico. Hasta ahora era una hipótesis basada en la ausencia de restos en otros yacimientos, pero la Galería del Sílex nos permite confirmarlo con datos sólidos», explica Antonio Molina Almansa, primer autor del estudio e investigador de la Universidad de Alcalá.
Más allá de su valor arqueológico, los investigadores destacan la importancia social que refleja este descubrimiento. La elevada presencia de niños en el espacio funerario sugiere que la infancia ocupaba un papel más relevante y complejo dentro de estas comunidades prehistóricas de lo que se pensaba hasta ahora.
«Lo más relevante de este descubrimiento no es solo su excepcionalidad desde el punto de vista arqueológico, sino lo que nos dice sobre estas comunidades. La presencia mayoritaria de niños en este espacio sugiere una especial atención hacia la infancia, que probablemente tenía un significado social y simbólico más complejo de lo que pensábamos», señala Mercedes Conde Valverde, directora de la Cátedra de Otoacústica Evolutiva y Paleoantropología y coautora de la investigación.
La Galería del Sílex constituye uno de los enclaves más singulares de todo el complejo arqueológico de Atapuerca. Descubierta en 1972, esta cavidad de más de 500 metros de longitud permaneció sellada desde finales de la Edad del Bronce, lo que ha permitido conservar en su interior una extraordinaria riqueza arqueológica.
Además de los restos humanos, la cueva alberga abundante material cerámico, restos de fauna y más de medio centenar de paneles de arte rupestre, elementos que la convierten en una fuente privilegiada para reconstruir la vida de las comunidades prehistóricas de la zona.
Los investigadores consideran que este hallazgo supone un avance significativo para comprender mejor las creencias, rituales y estructuras sociales de las primeras sociedades metalúrgicas de la Península Ibérica. Al mismo tiempo, ofrece una nueva perspectiva sobre el valor que aquellas comunidades otorgaban a la infancia, un aspecto apenas conocido hasta ahora en el registro arqueológico europeo.