Claves
- Durante su intervención, Sánchez insistió en diferenciar las actuaciones investigadas de la acción política del PSOE y del Gobierno.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado este domingo que nunca tuvo conocimiento de las actividades desarrolladas por la exmilitante socialista Leire Díez, investigada por presuntas maniobras destinadas a obstaculizar actuaciones policiales y judiciales relacionadas con casos de corrupción que afectan al entorno del PSOE y del Ejecutivo.
A su llegada a la cumbre entre la Unión Europea y los Balcanes Occidentales que se celebra en la localidad montenegrina de Tivat, Sánchez se ha mostrado contundente al desvincularse de cualquier actuación relacionada con el denominado caso Leire.
«Nunca avalé, nunca tuve información ni nunca tuve conocimiento de algo que nunca hubiera tolerado», afirmó ante los medios de comunicación, al tiempo que reconoció sentirse «decepcionado» e «indignado» por las informaciones conocidas en los últimos días.
El jefe del Ejecutivo aseguró que las revelaciones contenidas en las investigaciones judiciales le generan «preocupación» y defendió que debe ser la Justicia quien continúe esclareciendo los hechos sin interferencias políticas.
En paralelo, Sánchez salió en defensa de la directora general de la Guardia Civil, cuestionada después de que trascendieran informaciones sobre reuniones mantenidas con Leire Díez y sobre las explicaciones ofrecidas posteriormente. El presidente respaldó públicamente a la máxima responsable del instituto armado y reiteró la confianza del Gobierno en su actuación.
«Creo que la directora general de la Guardia Civil dio las explicaciones oportunas y desde el Gobierno y el Ministerio del Interior se ha manifestado la confianza en su profesionalidad y honestidad», señaló.
El presidente también anunció que los servicios jurídicos del PSOE están analizando toda la documentación relacionada con el caso para estudiar posibles actuaciones en defensa de la imagen y la honorabilidad del partido. No obstante, evitó concretar qué medidas podrían adoptarse y emplazó a esperar a que concluya el análisis legal.
Durante su intervención, Sánchez insistió en diferenciar las actuaciones investigadas de la acción política del PSOE y del Gobierno.
«Mi Gobierno es un Gobierno limpio, mi partido es un partido íntegro y la corruptela es de unos pocos», afirmó, antes de acusar al Partido Popular de desarrollar una estrategia basada en «maniobras, ruido e insidias» para desgastar al Ejecutivo.
El líder socialista también fue preguntado por el creciente malestar interno dentro del PSOE y por las voces que reclaman la convocatoria de un congreso extraordinario tras las recientes polémicas. Sánchez restó importancia a esas demandas y defendió la existencia de debate interno dentro de la organización.
«La democracia interna es saludable y cualquier debate que contribuya a mejorar nuestro proyecto político será bienvenido», aseguró.
Por último, el presidente descartó de forma tajante la posibilidad de un adelanto electoral y cerró la puerta a la celebración de elecciones generales coincidiendo con las municipales y autonómicas previstas para mayo de 2027.
«Les puedo garantizar a los españoles y a todos los partidos políticos que no va a haber un superdomingo electoral», afirmó.
Las declaraciones de Sánchez se producen en un momento de creciente presión política sobre el PSOE tras las revelaciones conocidas en torno al caso Leire Díez y coinciden con las primeras voces relevantes dentro del socialismo que reclaman una reflexión interna sobre el futuro del partido y su dirección política.
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