España lo ha vuelto a hacer. Cuando todo apuntaba a una prórroga en un duelo igualado y de máxima exigencia, el conjunto de Luis de la Fuente encontró el premio en el tiempo de descuento. Mikel Merino, con un tanto agónico, desató la locura en Texas y clasificó a la selección española para los cuartos de final.
El encuentro comenzó con una España decidida a imponer su juego desde el primer minuto. Mikel Oyarzabal probó pronto a Diogo Costa, mientras Lamine Yamal volvía a convertirse en el principal foco de peligro por la banda derecha. Aunque no firmó su actuación más brillante, el joven extremo no dejó de intentarlo: encaró, buscó espacios y obligó constantemente a la defensa portuguesa a mantenerse en alerta. Enfrente tuvo a un Nuno Mendes imperial, que volvió a demostrar por qué está entre los mejores laterales izquierdos del panorama internacional.
Portugal respondió sin renunciar a su plan. João Cancelo fue el primero en avisar con un disparo lejano que se marchó por encima de la portería defendida por Unai Simón. España contestó de inmediato con una gran ocasión de Oyarzabal, cuyo remate se perdió muy cerca del poste izquierdo.
Cristiano Ronaldo, consciente de que podría estar viviendo uno de sus últimos grandes escenarios internacionales, también dejó su huella. El capitán portugués obligó a intervenir a Unai Simón tras aprovechar una pérdida comprometida de Pedri. Poco después, Lamine Yamal volvió a intentarlo con un disparo que generó un rechace aprovechado por Álex Baena, aunque la jugada terminó en saque de esquina.
El partido fue uno de los más atractivos del torneo. Intensidad, respeto, buen fútbol y ocasiones en ambas áreas. España acumulaba las llegadas más claras, pero se topaba una y otra vez con un Diogo Costa decisivo, sosteniendo a una Portugal que comenzaba a perder protagonismo con el balón.
Superada la media hora, Dani Olmo llegó a peinar un balón rechazado por el guardameta portugués, aunque la acción quedó invalidada. Los lusos, fieles a su estilo, esperaban su oportunidad al contragolpe. João Félix rozó el gol con un potente disparo que desvió ligeramente Unai Simón con el hombro, y poco después Cristiano volvió a encontrarse con una gran intervención del portero español tras un remate casi imposible.
Antes del descanso llegó la ocasión más clara para Portugal. Nuno Mendes estrelló un balón en el larguero y dejó escapar la oportunidad de adelantar a los suyos en el mejor momento del conjunto luso.
La insistencia tuvo recompensa
El segundo tiempo mantuvo el mismo guion. España monopolizaba la posesión y Portugal esperaba su oportunidad para salir con velocidad. Lamine Yamal volvió a aparecer por la banda y, en una de sus acciones más brillantes, logró superar a Nuno Mendes. El esfuerzo le pasó factura al lateral portugués, que tuvo que abandonar el terreno de juego por lesión.
Pedri fue creciendo con el paso de los minutos. Tras una primera mitad discreta, el centrocampista canario comenzó a asumir el mando del juego, distribuyendo el balón con criterio y generando situaciones de peligro. También Álex Baena aportó movilidad entre líneas y probó fortuna con varios disparos, aunque sin poner en demasiados apuros a Diogo Costa.
El marcador seguía sin moverse y el desgaste físico empezaba a hacerse evidente. Luis de la Fuente decidió agitar el partido dando entrada a Fabián Ruiz y Mikel Merino. La decisión resultó decisiva.
Cuando el reloj se acercaba al minuto 90 y muchos ya pensaban en la prórroga, España encontró el camino del triunfo. En una falta al borde del área, Fabián Ruiz sorprendió a toda la defensa portuguesa sacando rápidamente. Encontró a Ferran Torres, que levantó la cabeza y asistió a un Mikel Merino completamente solo dentro del área. El centrocampista controló con tranquilidad, se perfiló y definió con la zurda para superar a Diogo Costa y desatar la euforia española.
Un gol que vale unos cuartos de final y que confirma, una vez más, el carácter competitivo de una selección que nunca deja de creer.