Claves
- Ventura firma una actuación en San Isidro de gran nivel y alcanza su vigésima Puerta Grande en Madrid tras cortar dos orejas en el quinto de la tarde.
- Diego Ventura salió decidido a buscar la Puerta Grande y encontró en ese ejemplar la oportunidad perfecta para hacerlo.
- Sin embargo, el protagonismo acabó teniendo un nombre propio: Diego Ventura.
- Ventura compareció por primera vez ante el segundo de la tarde.
La Feria de San Isidro vivió este sábado una de esas tardes destinadas a quedar en la memoria de la afición. Con el cartel de «No hay billetes» colgado por segunda vez en un festejo de rejones durante este ciclo, Diego Ventura volvió a escribir una página más en la historia de la Plaza de Toros de Las Ventas al conquistar su vigésima Puerta Grande en el coso madrileño.
El rejoneador luso compartió cartel con Rui Fernandes y Lea Vicens en una tarde marcada por la expectación y por la lidia de toros de la ganadería portuguesa de María Guiomar Cortés de Moura. Sin embargo, el protagonismo acabó teniendo un nombre propio: Diego Ventura.
La tarde comenzó con Rui Fernandes frente al primero del festejo. El portugués dejó una actuación de mérito, especialmente a lomos de Dorado, con el que logró los momentos de mayor conexión con el público gracias a su habilidad en la colocación de las banderillas. El fallo con el rejón de muerte le privó de un premio mayor y todo quedó en una ovación.
Ventura compareció por primera vez ante el segundo de la tarde. Desde los primeros compases mostró su ambición y capacidad para emocionar a los tendidos. Con Quirico firmó pasajes de gran exposición y riesgo, destacando especialmente un rehilete clavado muy en corto que puso en pie a buena parte de la plaza. El rejoneador completó una labor de alto nivel con rosas y banderillas al violín, pero los problemas con los aceros enfriaron las opciones de trofeo y recibió una fuerte ovación.
La francesa Lea Vicens respondió con una actuación seria y de gran nivel ante el tercer toro. Con Jocker y Diluvio aprovechó las condiciones del animal para construir una faena templada y elegante, sacando el máximo partido a cada embestida. El rejón de muerte, efectivo tras varios intentos, le permitió cortar una oreja y mantener abiertas sus opciones de triunfo.
El cuarto toro ofreció pocas posibilidades a Rui Fernandes. El rejoneador portugués recurrió a su experiencia para sostener una faena complicada, destacando algunas banderillas al estribo y ajustadas piruetas con Mistral. Sin embargo, volvió a encontrarse con los problemas en la suerte suprema y tuvo que conformarse con una nueva ovación.
La gran explosión de la tarde llegó con el quinto toro. Diego Ventura salió decidido a buscar la Puerta Grande y encontró en ese ejemplar la oportunidad perfecta para hacerlo. Desde los primeros rejones de castigo imprimió intensidad a una actuación que fue creciendo en emoción. A lomos de Nómada firmó algunos de los momentos más brillantes del festejo, clavando banderillas con enorme precisión y conectando de inmediato con unos tendidos completamente entregados.
Las ovaciones se sucedieron durante toda la faena y en varios momentos el público llegó a ponerse en pie para reconocer la dimensión de lo que estaba ocurriendo en el ruedo. La culminación llegó con un certero rejón de muerte que desató la petición unánime de trofeos. El presidente concedió las dos orejas y Las Ventas se rindió una vez más ante Ventura, que cruzó la Puerta Grande por vigésima vez en su carrera, una cifra que agranda todavía más su condición de leyenda del rejoneo.
La tarde concluyó con la actuación de Lea Vicens frente al sexto, un toro de escasa fuerza que condicionó el desarrollo de la faena. La amazona francesa dejó detalles de calidad con Pistacho, Bético y Aladín, pero los errores con el rejón de muerte le cerraron las puertas de un posible triunfo mayor.